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Restaurante en Albacete capital, recientemente reformado con un
diseño de bodeguilla tradicional, motivos antiguos y barricas, y decoración en ladrillo rústico, lo que le da un ambiente muy ligado al vino. El tipo de
público que acude es variado en edades y tipo de
consumo, pues se sirven principalmente menús a mediodía y cenas a la carta por la noche. El objetivo era distinguir a este local como un referente en la ciudad para degustar vinos y crear una carta sugerente que a la vez captara el interés del público medio que acudían a este restaurante ambientado en el vino.
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Propuesta aportada:
Albacete goza de cinco Denominaciones de Origen en materia de vinos, además de vino de pago y vinos de la tierra, lo que posiblemente la convierte en la provincia más rica en diferenciación de orígenes en cuanto vinos se refiere, y esta riqueza estaba completamente inexplorada.
Se diseñó una carta de vinos que consistió en una primera página donde aparecía un mapa de la provincia con todas las D.O. sombreadas en distintos colores:
Almansa, Jumilla, La Mancha,
Manchuela y Ribera del Júcar, también aparecía vinos de la tierra de
Pozohondo , Sierra de Alcaraz, y los dos Pagos vitícolas existentes en la provincia (
caso único en España). En cada página de la carta aparecía en primer lugar un texto corto que presentaba cada D.O. con una imagen
(logotipo y fotografía de paisaje) asociada a esa zona y una lista con su precio de entre cinco y diez vinos de esa denominación. Los vinos de la tierra y de pago al final, con menos reseñas. Posteriormente se dispuso una relación de diversos vinos de otras zonas vitícolas en tinto con
Rioja, Ribera, Somontano, Utiel-Requena y Bierzo, y La
Mancha, alguno en rosado y otros tantos en blanco
(La Mancha, Ribeiro, Somontano, y Rueda). Una carta de vinos especiales con cavas
(alguno manchego), vinos generosos y de postre, estos últimos por copas. De esta forma la carta hacía honor a la riqueza enológica de la región con un protagonismo determinante y ante todo originalidad, sin dejar de añadir vinos de otras regiones.
Semanalmente se dispondría un vino de Albacete como promoción, turnándose cada zona vitícola. Este vino se serviría en barra por copas, y en mesa obsequiaría a los que lo pidan con un detalle como un abridor.
Sobre el diseño de papel se eligió una carta de tamaño folio, con las pastas del mismo papel, fotografías difuminadas en el fondo, anagramas de todas las denominaciones y fotos de cada paisaje. La misma foto que aparece en la portada de la carta, con el mapa de las zonas vitícolas de la provincia, también sería presentada enmarcada a más tamaño en alguna estancia del local.
El local mejoró progresivamente su facturación en vino e incluso llegó a modificar los gustos y preferencias de algunos clientes conforme ellos mismos admitieron al dueño del local.
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Bar restaurante en la Comunidad de
Madrid, con población que posee segunda residencia. Ofrece comidas caseras y especialidades.
Gran afluencia de público los fines de semana, el resto de los días sirven comidas a la carta y menú. Bastante afluencia de público también al reclamo de
bar.
Propuesta de carta:
Para aportar distinción a la carta se diseñó una carta estructurada en función de las variedades de uva, donde se eligieron agrupar vinos varietales, al margen de que procedieran de diferentes regiones.
Las variedades en tinto y el número de referencias propuestas fue:
Tempranillo 20, Garnacha 7, Syrah 5, Mencía 5, Bobal 3 y Merlot
3, y para añadir una pincelada de diversidad se incluyeron cuatro vinos varietales de variedades locales poco conocidas en general, que fueron
Juan García, Tinta Femia, Moristel y Rufete.
Siguiendo la misma línea, se estableció para los
vinos blancos los siguientes grupos:
Albariño 5, Treixadura 5, Macabeo 3, Verdejo 8, y Chardonnay
2.
Como vinos anecdóticos se incluyeron Zalema, Malvasía, Malvar y Albillo, todos en blanco. Los rosados también fueron cinco en total incluidos entre los varietales de
Garnacha, Bobal y Juan García. |
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Cada variedad es brevemente presentada con sus características técnicas y área de cultivo. Después de cada vino se da una información básica, especialmente su zona de producción. Los vinos de Madrid en primer lugar, (para las variedades que admiten elaboraciones en esta comunidad), y el resto ordenados por precio desde los más caros a los más baratos (al revés que se suele hacer). Así Madrid está representado en siete de los varietales, del total de 19 variedades propuestas.
Una carta así cubre varios objetivos, como el de dar cabida a los vinos de la región sin excederse pero dándoles un lugar de preferencia: los primeros en cada apartado y por encima de los más caros, cambia el orden de vinos caros hacia baratos de arriba a abajo, aspecto también justificable en marketing y explora la originalidad de vinos por variedades a lo que el público no está acostumbrado pero sabrá aceptar.
Al final de la carta se incluyeron unas pocas referencias de vinos de otros países, junto a una lista de cavas y otros vinos especiales, algunos por copas.
El diseño gráfico trabajó el colorido especialmente y con tipos de letra desenfadados. El tamaño de página grande, así tendrá un número bajo de éstas y sobre todo puedan leerse por varias personas a la vez.
La aceptación final fue notoria, hasta el punto que por el momento se han aplazado las pequeñas mejoras que se estudiaron posteriores.
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