Le presento una corta relación de ideas que pueden ser útiles a su negocio desde el punto de vista del vino. La mayor parte están ya inventadas y con éxito. 
La originalidad no es necesariamente descubrir algo nuevo, sino saber integrar y adaptar ideas para mejorar algo que ya existe. 

Permite al cliente degustar distintos caldos como alternativa a la adquisición de una botella. El beneficio para el local puede incrementarse y la satisfacción del cliente seguro será mayor. Esto es interesante para vinos caros o para tipo de clientes con muchas ganas de probar cosas distintas. En cualquier caso es un sistema que se extenderá en España al igual que lo está en otros países como Estados Unidos.

Esto tampoco es una novedad, pues se da en otros países con bastante éxito. Permite por una parte potenciar el prestigio de la carta de platos y da al local un aire de referente gastronómico. Estudiar el maridaje plato-vino es una labor nada azarosa y basada en unos principios conocidos. Es un paso previo para poder hablar de cocina de diseño o cocina de autor.

Ideal para ser expuesto en una pizarra sobre la barra para los vinos que se sirven ahí por copas, o también apto para la carta de los vinos que se sirven en mesa. Permite ofrecer mejores precios al cliente que los va buscando y también optimizar las compras por parte del establecimiento. Será la única referencia que se escribirá de forma que sea fácilmente borrable. No tiene que ser necesariamente uno, también se pueden ofrecer varios (no más de tres a cinco marcas) como vinos de la semana.

Existen restaurantes de nuevo concepto que aún no han sabido adaptar su carta de vinos a los originales menús. Para este tipo de establecimientos existen amplias posibilidades dentro de los vinos ecológicos por ejemplo, o vinos procedentes de agricultura biodinámica, etc.

Para cartas con numerosas referencias, puede ser interesante un local donde al cliente se le invite a que elija su vino en la enoteca particular, un espacio ambientado y climatizado especialmente para la conservación de gran cantidad de botellas, y donde no se debe descuidar la perfecta exposición a los ojos del cliente. Lógicamente estará abastecida de referencias de precio medio – alto.

La propuesta es ahora simplificar una carta compleja y donde sea el precio un elemento sencillo e importante en la decisión del cliente al repasar una por una todas las referencias. De tal forma podríamos tener una carta de cien referencias con solo diez precios. Al cliente le facilitamos la elección en todo caso. Esta idea está muy bien enfocada para públicos no familiarizados con el vino.

Se puede aprovechar la existencia de miles de marcas en el mercado para elegir de entre ellas las que puedan interesar por algún motivo: pueden tener el nombre del local o parecido, el nombre de algún cliente que nos interese en particular, el nombre del dueño por tener bastante carisma, el nombre de la calle o población donde está nuestro negocio, algún monumento o referente cercano, etc… 

Pactar con una bodega que nos cree una marca exclusiva también es una posibilidad, fórmula válida para locales que ofrecen comidas para numerosos comensales.

Existen mil formas de promocionar la elección de una referencia particular que interese al establecimiento, así, en ocasiones al sentarnos en la mesa nos encontramos con una botella en el centro (y así todas las mesas), con un folleto explicativo. No siempre es lo más deseable esta fórmula de promoción. Sí es válida cuando el público no suele pedir vino para comer. Es importante en cualquier caso no usar siempre la misma marca largo tiempo, quizás nunca más allá de uno o dos meses. En otro caso, sí son muy interesantes las promociones cuando van dirigidas a los vinos de una comarca o denominación, lo cual le da tanto protagonismo comercial al local como a la zona elegida. Por supuesto aquí también la rotación es necesaria.

Válido si su establecimiento tiene suficiente espacio o incluso goza de una pequeña bodega con parque de barricas, o directamente su restaurante es parte de una bodega. Se le puede vender a un cliente (acudirá siempre en grupo, por supuesto) todo el vino de una barrica (más de 200 litros), ese vino se embotellará para que al ir siendo extraído no se degrade en la barrica y será consumido durante un tiempo indefinido. El vino se le ofrece a un precio bastante moderado, pero gracias a todas las comidas que tendrán que acompañar a ese consumo, la rentabilidad y fidelidad estarán aseguradas. Esto sería incluso planteable a partidas de vino de menor tamaño, aunque no se correspondan con una barrica total.

Por supuesto si su local tiene un hueco en la red donde explica las bondades de su gastronomía, buen servicio y entorno, se incluirá una carta de vinos con el mismo esmero que presenta el resto de las cosas.

Puede parecer una cosa burda, pero si por cada botella de vino de cierto valor o por la segunda botella pedida (o con el criterio que se quiera seguir), se regala un pequeño obsequio relacionado con el vino (abridor, escurregotas, etc) el cliente puede sentirse más satisfecho. Existen mil detalles relacionados con el servicio del vino que pueden ser regalados con bajo costo de adquisición para la marca que lo lleva a cabo, y si no, su restaurante puede ser quien lo haga. El cliente insisto lo agradecerá sobremanera. Mencionar esto en la carta es ya criterio particular a cada caso.

Ya hemos mencionado la monotonía de la agrupación de los vinos en las cartas por blancos, tintos, etc. o por zonas de origen, y hemos mencionado otras propuestas. Por extenderlas un poco se podrían proponer.

- Vinos por variedades de uva, ya mencionado. Siempre estarán en dos grupos, blancas o tintas. 

- Vinos por precios homogéneos, ya mencionado.
 
- Vinos por premios, permitiría diseñar cartas donde las agrupaciones de vinos serían las referencias premiadas en un certámen, siempre en función de sus categorías. Son muchos estos certámenes en España y en el mundo, algunos de ellos tienen amplias relaciones de vinos premiados. Pondremos especial cuidado al considerar estos vinos ya que suelen venderse rápido y en ocasiones son subidos artificialmente de precio. La idea como tal es verdaderamente original pero no siempre sencilla de llevar a cabo.

- Vinos por botellas o vinos por copas, como eje de separación. Luego en cada grupo otros subgrupos según nos interese. También se pueden incluir otros grupos con otros tamaños de botella (mágnum, media botella, etc.), que aunque suelen ser menos demandadas por los clientes siempre nos pueden dar un toque de originalidad. 

- Vinos por países, muy utilizado en algunos países. Hacerlo en España daría un toque exótico a nuestro local. Para este caso, es mejor aumentar el número de países de la relación antes que tener muchos vinos repartidos entre pocos países. El efecto al cliente de elegir dentro de muchas nacionalidades le gustará más, indudablemente. 

- Vinos por años o añadas. No se trata de mencionar el año de cada vino únicamente, sino agruparlos los del mismo año desde el presente y hacia atrás. Lógicamente, el reparto será piramidal, donde por ejemplo tengamos sólo una referencia de hace 15 años por ejemplo, y por el contrario numerosas del año pasado. Esta ordenación es muy atrevida, y podría dar cierto aire añejo al local que lo trabaje de esta forma. 

- Vinos por bodegas. Se eligen un número de éstas y se presentan con su gama de vinos. Los criterios para elegirlas necesitan en este caso de bastante seguimiento, debiendo cumplir cualquiera de estas bodegas presentadas en la carta varios preceptos básicos:
* variedad en la oferta y todos los vinos con adecuada relación calidad-precio
* relación comercial con la bodega directamente a ser posible,
* preferiblemente pequeñas bodegas y dispersas geográficamente (incluso extranjeras) 
Este sistema de vinos por bodegas es el utilizado normalmente por los grandes distribuidores para presentar la oferta de productos que venden a sus clientes. Cuentan con memorias detalladas de bodegas, datos de éstas, relación de vinos, etc. Los distribuidores más afamados en cada país se llevan las mejores bodegas, en cierta manera se puede asimilar esto en nuestro negocio de restauración, siempre eligiendo bien, la clave.