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Un cliente que acude a un restaurante y quiere acompañar su comida con vino, elegirá aquel que se
adapte a sus elementos de decisión, como son la
calidad, precio, zona de producción, tipo, marca,
seguridad, etc. Además, no sólo desea satisfacer sus ganas de consumir este producto, si no que hay otro tipo de deseos a considerar como el de conocer cosas nuevas, el gusto por la distinción, etc. Por otra parte la preparación del cliente puede ser precaria, y
la ayuda del restaurador se hace clave.
El restaurador desea satisfacer a su cliente desde una carta que le aporte todo lo que su cliente demanda, y a la vez esa misma carta prestigie su local, con la mejor tarjeta de presentación que podría tener, una
carta de vinos sugerente, atractiva y
equilibrada, sin perder de vista el objetivo rentable.
Adecuar la selección de vinos a las posibilidades del local y el perfil de los clientes es una tarea compleja pero a la vez determinante en el éxito del negocio, la enorme riqueza vitivinícola española donde elegir será nuestro mejor aliado si sabemos utilizarla con
originalidad y acierto, sin descuidar un diseño de carta atractivo, práctico y
coherente.
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